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Arquitectura en primera persona

Alfombras con magia

Pocos elementos decorativos pueden resultar tan prácticos como una buena alfombra, que no sólo otorgará personalidad a la estancia, sino que, además, la impregnará de calidez

Con la llegada del invierno parece que resulta más apetecible colocar una alfombra en casa y disfrutar así de un suelo mullidito y calentito.

Ahora bien, antes de decantarnos por una alfombra en concreto, debemos de tener en cuenta una serie de factores que deben guiarnos en nuestra elección.

Ubicación

Lógicamente, no es lo mismo buscar una alfombra para el salón que hacerlo para el dormitorio. Y, como siempre repetimos, es esencial buscar la armonía del contexto. Es decir, la alfombra debe casar con el resto de la habitación, sin que tenga que ser exactamente del mismo estilo, pero sí debe crear un ambiente común.

Aparte de todo lo anterior, el tapiz debe de estar centrado en relación a algún otro elemento de la estancia: un foco de luz, una mesa, un sofá, etc.

Diseño

Los hay de todo tipo: minimalista, geométrico, fantasía, liso, con relieves… Aquí tenemos dos opciones: una más conservadora, que consistiría en buscar un diseño sencillo que continuase la línea del resto de la estancia o, arriesgando un poco más, decantarnos por un tapiz que destaque sobre el resto de la habitación por su diseño más atrevido.

Ambiente sobrio, alfombra alegre

Ambiente ornamentado, alfombra lisa

 

 

 

 

 

Nuestro consejo es que si la sala está decorada de forma sobria y con tonos uniformes, introduzcamos una alfombra que destaque; por contra, si la dependencia ya está suficientemente ornamentada, es mejor apostar por lo seguro y optar por un diseño sencillo, e incluso liso, con alguno de los tonos que ya haya en la habitación, como, por ejemplo, el de las paredes.

Colorido
Puede parecer un detalle nimio, pero no lo es en absoluto. Un color puede encantarnos en la tienda o en el catálogo y, sin embargo, luego desentonar mucho en casa. O una combinación de colores encantarnos en la alfombra y luego, colocada ésta en la habitación, quedar sosa o chabacana.

Analiza la gama cromática del contexto, y, aunque pueda resultarte un poco difícil, intenta visualizar cómo quedaría la alfombra que tienes en mente.

Material

Las hay sintéticas, naturales, de pelo corto, de pelo largo… Las variedades son tremendas y, en buena medida, serán tu estilo de vida y tu presupuesto los que inclinen la balanza hacia uno u otro lado. Un consejo: si habitualmente se te derraman cosas en casa, hazte a la idea de que esto no va a cambiar cuando coloques la alfombra, así que, ve a lo práctico y decántate por una de fácil limpieza y mantenimiento.

Tamaño

Sopesar mal el tamaño adecuado puede fastidiar hasta la mejor alfombra. Si ésta es demasiado grande o demasiado pequeña, por muy bonita que sea, se verá como un pegote o como una ridiculez.

Si va a ir debajo de algún mueble, asegúrate de que cubre sobradamente las medidas; una pista: si el tapiz va a ir debajo de una mesa, debes dejar, al menos, unos treinta centímetros de margen.

Orientación

En el caso de las alfombras rectangulares, es muy importante que que la orientación siga la línea imaginaria del sentido de la habitación. Si la colocas en perpendicular o, lo que es peor, en diagonal, el efecto puede resultar sumamente extraño.

 Confiamos en que estos consejos te hayan sido de utilidad si están pensando en poner “una alfombra en tu vida” y te invitamos a que compartas tu experiencia con nosotros. Nos encantará ver tus fotos

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