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Arquitectura en primera persona

Proyectando el Centro de Recepción de Visitantes de Mérida. Las columnas

Como señalábamos en otra entrada de este blog (la que se hacía al respecto de la coordenada Z) habitualmente los restos arqueológicos dejan una traza sobre el terreno de escasa entidad que dificulta el conocimiento generalizado de la realidad en 3D.

Por suerte, uno de los elementos que suelen conservarse en buen estado debido a sus aprovechamientos posteriores son las basas de las columnas. Esto ocurre en el caso de la casa de los Mármoles.

LocalizaciónComo no podía ser de otro modo, en el diseño de las columnas del Centro de Recepción de Visitantes (C.R.V.), se ha unificado el diseño de todas ellas, existiendo únicamente una ampliación o reducción del módulo en función del diámetro de la columna en cuestión. Así existen un total de 33 columnas[1], todas ellas de orden Corintio[2], y 16 unidades que no se corresponden con este orden dada su menor entidad, que se encuentran en las exedras y para las que se ha optado por un orden más sencillo careciendo de capitel.

A partir de la basa puede determinarse el diámetro de la columna en su punto inferior (denominada pronaos) y con él la altura del conjunto de la columna (basa, fuste y capitel) y sus proporciones. Esto es posible con la restitución que se plantea siguiendo los cánones[3] que en 1562 estableciese Vignola[4].

La basa de las columnas del atrium del CRV se ha diseñado según señala Vitrubio: “….sus proporciones serán estas: la anchura de la basa, en todos sentidos será, un diámetro de la columna, añadiéndole una cuarta y una octava parte más; su altura y su plinto serán lo mismo que en la de la basa aticurga; pero lo que exceda, deducido el plinto, que será la tercera parte del diámetro de la columna, se dividirá en siete partes: tres de ellas para el toro superior, con su astrágalo y listel; en cuanto a las cuatro partes restantes, se dividirán en dos mitades, y una de ellas será para la escocia inferior, que parecerá más desarrollada porque se extiende su proyectura hasta el borde del plinto...” [5] y recoge J.P. Adam en su libro La construcción romana: materiales y técnicas, donde las denomina “basa ática”.

Basa proyectada según Adam

Para el diseño de los capiteles se ha seguido lo señalado por Vignola: “…. para construir este capitel tenemos por mas espedito el método siguiente: trácese el cuadrado a, b, c, d de cuatro módulos de diagonal; en los estremos de los diagonales dibújese la planta de los ángulos del ábaco, como indican las medidas; sobre cada lado del cuadrado, considerándolo como base, trácese un triángulo equilátero: desde cúspide e, como centro, trácense las curbas ab, bc, cd, &c y se tendrá la planta del ábaco… “.[6]

capitel proyectado

La materialidad de las columnas presenta un serio problema económico. En efecto, construir estas columnas (basas, fuste y capiteles) con mármol blanco (probablemente proveniente de la cantera de Estremoz-Vila Viçosa (Portugal))[7] hoy en día es, lógicamente, posible pero el coste económico que supondría seria muy relevante, ya que se trata de un trabajo artesanal (estamos pensando en los capiteles) y este personal es muy escaso. Esta cuestión ha sido tenida en cuenta en el diseño de la propuesta persiguiendo su viabilidad, pero posibilitando que en un futuro, cuando la coyuntura varíe, sustituir las columnas actuales por las correspondientes talladas artesanales. En este momento, se propone que el mármol que se utilice para la ejecución de las columnas del CRV vuelva a ser extraído de las canteras originales.[8]

Pensando en estas opciones, manejando el hecho de la habilidad mostrada por los alumnos de la escuela taller en la confección de estucos de cal y teniendo en cuenta que esta técnica era habitualmente utilizada en el mundo romano para simular mármoles[9], se ha optado por fabricar las columnas partiendo de un fuste de acero que, soldado sobre una placa de anclaje se fija en el soporte. Superiormente este fuste dispone de otra placa sobre la que apoyará viga de coronación (a modo de arquitrabe). Este fuste está rodeado en toda su longitud por una malla de acero unida al mismo con separadores metálicos para ser el soporte del enfoscado con mortero de cal. Posteriormente este enfoscado será terminado con un estucado natural.

Con esta solución, las basas, como el resto de la columna, se consiguen por revolución en su eje de todo el elemento mediante la utilización de la correspondiente terraja[10]. El plinto de la basa se ejecutará in situ ya que debe tapar los tornillos de fijación de la placa de anclaje de las columnas al soporte. Para los capiteles se ha optado por ejecutar una envolvente del capitel original representando los tres órdenes en su configuración. Esta envolvente se realizará con chapa tipo deployeé que, posteriormente, soportará el enfoscado de mortero de cal y el estucado de terminación.

Esta solución de columnas permitirá la futura sustitución de cada una de ellas por las artesanalmente labradas en mármol, conforme exista disponibilidad de fondos.


 

[1] Se han proyectado 11 en el oecus, 10 en el atrium, 10 en el frente del triclinium y 2 en el interior de éste

[2] En la excavación arqueológica de la casa de los Mármoles en Morería se conservan restos de capiteles corintios.

[3] Reglas de los cinco órdenes de la arquitectura. Publicado en 1562 y considerado uno de los grandes tratados de arquitectura del siglo XVI, ha sido objeto de traducción a numerosos idiomas y ha constituido un auténtico vademécum para estudiosos y proyectistas de edificios de estilo clásico. Comprendía los cinco órdenes arquitectónicos diseccionados en todas sus partes, perfectamente modulados y trazados. Se basa en la obra de Vitruvio y en las construcciones romanas que él mismo pudo estudiar.

[4] Giacomo Barozzi diVignola fue un destacado arquitecto y tratadista del Renacimiento italiano que estudió pintura y arquitectura en Bolonia e Inició su formación como pintor llegando a la arquitectura a través del estudio de la Antigüedad, siendo ayudante de Peruzzi. Influido por Leon Battista Alberti y por Antonio da Sangallo así como por la tradición renacentista, fue el máximo exponente del periodo de transición del renacimiento al Barroco, considerándosele manierista. Discípulo de Miguel Angel, le sucede tras su muerte en las obras de la basílica de San Pedro en Roma, añadiendo las pequeñas cúpulas laterales.

[5] Vitrubio, Los diez libros de arquitectura, libro III, capítulo V

[6] Vignola, Reglas de los cinco órdenes de arquitectura, capítulo IV, lámina XXIII

[7] Cisneros Cunchillos, M., El mármol y la propaganda ideológica: el modelo del foro de Augusto.

[8] http://tectonicablog.com/?p=66454

[9] Un ejemplo lo tenemos cerca, en los restos del teatro romano de Medellín, a 37 km de Mérida, donde las columnas de granito aún conservan el estucado original.

[10] Tabla recortada para hacer molduras de yeso, estuco o mortero, que puede irse corriendo cuando la pasta está blanda.

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