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Arquitectura en primera persona

Terrazas pequeñas y con gran encanto

TERRAZA

Las terrazas pequeñas de nuestras viviendas están a menudo infrautilizadas, convirtiéndose a la larga, y en la mayoría de los casos, en espacios sin ningún uso concreto o, lo que es peor, en un improvisado lugar de almacenaje.

No se trata de que pienses que con cuatro ideas vas a lograr tener los Jardines de Versalles en casa, pero sí te aseguramos que con muy poco esfuerzo y gastando lo justo vas a poder disfrutar mucho más de tu terraza y en tu terraza.

Elegir el uso teniendo en cuenta el espacio

Lo primero que debes de pensar a la hora de comenzar a arreglar tu terraza es qué uso le quieres dar. En este punto, y aunque pueda parecer una obviedad, insistimos en la necesidad de ser realistas: no vale decir que lo que quieres es organizar cenas para los amigos en una terraza de 1 m x 2 m. Así pues, lo primordial es decidir qué utilidad quieres cubrir con la terraza y con cuánto espacio cuentas para ello.

Te aconsejamos, como hemos hecho en otras ocasiones, que te hagas un pequeño croquis con las medidas y que cuentes con dejar espacio libre, sobre todo en el centro, para que tu terraza no se convierta en un lugar impracticable.

Muebles: menos es más

¿Ya has pensado qué vas a hacer en tu terraza? ¿Quizás un pequeño espacio para cenas o desayunos? ¿O un rincón de lectura? Pues en función de lo que hayas decidido, te toca elegir los muebles, que, desde ya, te sugerimos que sean poquitos y pequeños.

Por ejemplo, una mesita de jardín y un par de sillas te pueden servir perfectamente tanto para zona de comidas como para lectura. Si, por el contrario, estás pensando más bien en una zona en la que estar contemplando el tiempo pasar, puedes hacerte con una buena hamaca y una mesilla alta.

Una vez decididos los muebles para el uso principal de la terraza, puedes, según el espacio del que dispongas, organizar algunos complementos: por ejemplo, puedes aprovechar una pared para colocar algunas baldas con macetitas o una esquina perdida te puede servir para colocar un pequeño punto de almacenaje.

En cualquier caso, recuerda, menos es más, y no ya sólo porque no se trata de tener la terraza atorada de cosas, sino también porque, yendo a lo práctico, en las terrazas se suele colar mucho polvo, así que no parece una buena idea lanzarse a colocar infinidad de objetos decorativos que luego habrá que limpiar.

Materiales

Con respecto a los materiales de los muebles, a menudo vemos en las revistas esos grandes muebles de madera en las terrazas. Nuestro consejo, por el contrario, es que busques materiales más sufridos y que saturen menos el espacio, especialmente si no tienes hueco donde almacenarlos en invierno y van a estar ahí todo el año. Puedes buscar mesitas y sillas de jardín de forja o imitación que te pueden dar perfectamente el apaño y en las que basta con pasarles un paño húmedo para que estén como nuevas.

Y si tu presupuesto es muy limitado, opta por un conjunto de plástico de silla y mesa; puedes comprarlo por menos de diez euros y con un buen cojín y un poco de personalización de aseguramos que te va a quedar estupendamente. E, incluso, siempre es una opción reutilizar palets que podrás decorar por muy poco y que darán el apaño como mesa, asientos e, incluso, estanterías para macetas.

Por otra parte, y como un añadido, los tejidos naturales suelen quedar muy bien, por ejemplo en alfombras de terraza. Atrévete a pensar diferente y coloca una pequeña alfombra de colores naturales o vivos en una pared: sufrirá menos que en el suelo y será más seguro.

Finalmente, y si el presupuesto te llega, puedes colocar un falso suelo de madera o imitación para darle un toque más rústico a tu pequeño oasis urbano.

Luces…

Durante el día, el exceso de luz puede ser un problema, especialmente en las terrazas en las que por su orientación y ubicación se reciben los rayos del sol durante casi todo el tiempo. Si este es tu caso, no estaría de más crear un espacio sombreado bien con una pequeña sombrilla o, mejor, con una vela de sombreo que se ajuste al tamaño que necesitas cubrir (y que no te ocupará tanto espacio como el pie de la sombrilla).

Por otra parte, y ya en lo que respecta a la noche, casi todas las terrazas cuentan con un punto de luz en el centro, pero te aconsejamos poner algún pequeño punto de luz adicional donde esté la mesa o donde calcules que puede quedar bien para crear ambiente. Si la instalación eléctrica no te da para ello, puedes colocar desde velitas hasta esas pequeñas luces que se alimentan de energía solar.

¡Y acción!

Con esto, más lo que a ti se te ocurra, seguro que ya tienes lista tu terraza. ¡Ahora sólo te queda empezar a disfrutarla!

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