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Arquitectura en primera persona

Diseñando el Centro de Interpretación de la vida doméstica romana

Este Centro quedará contenido en el Centro de Recepción de Visitantes que se está proyectando y mostrará aspectos relativos a la vida doméstica presentando a los visitantes réplicas de muebles, útiles, tejidos, etc en un entorno reconstruido con técnicas, materiales y acabados inspirados en la época romana. Al mismo tiempo mostrará aspectos constructivos sobre las domus romanas, como los acabados de los paramentos, los distintos tipos de solados, los techos, etc, todo ello recreado en un ambiente debidamente acondicionado.

planta coloresEste Centro de Interpretación (en marrón en el esquema adjunto) se constituirá en tres (cuatro) de las salas del Centro de Recepción de Visitantes que coinciden con sus homónimas en la Casa de los Mármoles y son la culina, la latrina, el tablinum y el cubiculum. Estas estancias se encuentran originalmente en la casa de referencia (Casa de los Mármoles) con la misma disposición y con la misma distribución de huecos para acceder desde el atrium. Se ha optado por esta localización en el edificio para mantener la distribución original, donde los usos de las estancias están claramente diferenciados.

El acceso a estas salas se realiza directamente desde el atrium a través de los huecos de paso que se ubican y disponen de las mismas dimensiones que los originales en la Casa de los Mármoles. Como en ésta no se disponen de puertas, sino que los huecos son cegados con cortinas. Sólo el tablinum dispone de ventana hacia el exterior, que se encuentra a una cota superior a los dos metros de altura desde el suelo de la estancia.

Sin embargo, si se han contemplado elementos de cierre de los huecos cuando finalice el horario de atención al público. Estos elementos están constituidos por hojas de vidrio de seguridad abatibles de eje de giro vertical en el extremo que quedan apoyadas en goznes.

Aunque mostraría más fehacientemente la composición y espesor de los muros separadores entre estancias, si se hubiesen abierto huecos de paso de una a otra, esto hubiese desvirtuado la espacialidad de cada una de ellas, por lo que se ha optado por mostrar su constitución únicamente a nivel de sus revestimientos. De esta manera, los visitantes pueden percibir nítidamente la sensación de vivir en una de estas estancias hace 2.000 años.

De cara a asegurar la calidad del aire interior de estas estancias, se ha previsto un sistema de extracción mecánico que, mediante un equipo extractor y una serie de conductos, renueva el aire de las salas, asegurando la ventilación de las estancias, evitando la creación de condensaciones en ella y el mobiliario y atemperando la sensación térmica de los visitantes. Esta instalación se realiza (como todas en este CRV) por el falso techo, produciéndose la captación del aire a extraer entre las rendijas dejadas entre la tablazón de madera del techo que replica al original.

Con respecto a la iluminación de las salas, se parte de la misma premisa germen del proyecto: mantener las condiciones y proporciones originales en todas las circunstancias posibles. Para ello se opta por mantener la iluminación exclusivamente natural de las estancias. Pero, pensando en la exhibición a los visitantes, se ha optado por enfatizar puntualmente la iluminación en las estancias de manera artificial. Para ello, en la culina y la latrina, se ha optado por iluminación cenital directa y  concentrada sobre ciertos elementos como son la letrina en sí y la zona de cocción. Esta iluminación se consigue con focos tipo spot empotrados en la tablazón superior. El canto de las vigas y la estrechez de las calles entre ellas, así como el ángulo de observación de los visitantes, permitirá que no queden muy aparentes. En el tablinum y el cubiculum se ha optado por todo lo contrario: el sistema de iluminación se muestra fijado a una estructura independiente y claramente extemporánea que existe por motivos meramente funcionales.

Pasamos a describir pormenorizadamente los acabados en cada estancia:

La culina

En la propuesta planteamos el revestimiento de las paredes de la sala con mortero de cal sin decorar, el suelo con Opus Signinum con impermeabilizante superficial, mientras que en el techo se ejecutará una restitución de un techo de madera a base de vigas de madera de pino de 150×80 mm de sección separadas 47 cm a eje y tablazón superior de madera en duelas de anchura variable (8-18 cm). El conjunto del techo quedará oscurecido intencionadamente para rememorar la antigüedad y el efecto de los humos de la cocción. Se construirá una zona de trabajo a la usanza constituida por un banco de fábrica sobre una serie de arcos de ladrillo cara vista (que serán usados para colocar leña). Este banco quedará partido en dos: una zona de cocción donde las ascuas quedan contenidas en un recipiente formalizado con tiras de mármol en vertical alrededor y otra adjunta de trabajo.

La latrina

La construcción de esta estancia se debe a la necesidad de mostrar –como un elemento fundamental de la vida cotidiana que es– las necesidades de aseo en época romana y como se resolvía la evacuación de los excrementos. El revestimiento de las paredes, suelo y techo será el mismo que para la culina. Este espacio se completará con la implantación de una réplica de un único asiento de letrina al estilo romano.

El tablinum

Esta estancia tendrá revestimientos, en general, más ricos, debido a la importancia de la estancia en época. En el suelo se dispondrá un mosaico cerámico, probablemente con motivos mitológicos que será diseñado por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida. En cuanto a la composición, se colocará en el centro el “emblema”, una figura o escena central en torno a la cual se dispondrán figuras secundarias y composiciones geométricas y florales.

El revestimiento de los paramentos se realizará con estuco. En una de los paramentos se mostrarán las distintas capas de aplicación del material en sucesivas franjas, siguiendo lo señalado por los autores clásicos para la aplicación de los revestimientos con mortero de cal.

El mismo acabado mostrará el techo, quedando un tercio del mismo aparente al público como se señalaba para la culina, otro tercio acabado con cañizo –medias cañas –clavadas en la cara inferior de las vigas de madera y el último tercio mostrando el yeso aplicado sobre esta superficie de cañizo.

El cubiculum

Esta estancia se revestirá con materiales similares a los anteriores. Todos los paramentos verticales se revestirán con mortero de cal (estuquillo) decorados someramente con pinturas al fresco. En el suelo se ejecutará un mosaico más sencillo, con motivos geométricos y los techos se mostrarán como en la culina y latrina.

 

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